No más piojitos: evita la pediculosis

El Centro de Salud El Restón, a través de la enfermera Mónica Costumero, ofrece una serie de consejos a las familias para evitar que la vuelta al cole signifique también el regreso de los piojos a los hogares.
Fecha: 08 de Octubre de 2018

 

La pediculosis o infestación de piojos en el cuero cabelludo afecta al 5-15% de la población escolar, sin que esta circunstancia esté asociada al nivel cultural, económico, social, ni a hábitos de higiene. Se da de forma más frecuente en niñas que en niños, por la longitud del cabello y por el uso compartido de cepillo y accesorios para el peinado. Las hembras de los piojos ponen sus huevos  o liendres a medio centímetro del nacimiento del pelo y se adhieren a él, por lo que resulta muy difícil eliminarlos con un simple lavado. Las larvas salen del huevo a los siete días aproximadamente y a las dos semanas ya son adultas que viven durante un mes. En ese periodo pueden llegar a poner más de 150 huevos cada una. Las liendres tienen forma ovalada y son de color entre amarillo y blanco; se diferencian de la caspa porque esta se desprende enseguida con el movimiento, en cambio ellas se quedan pegadas. 

La piscina es también una gran fuente de contagio dado que el piojo puede permanecer con vida en medio acuático hasta 36 horas, incluso en aguas cloradas, algo que hay que tener en cuenta para no bajar la guardia en la etapa vacacional, por la asistencia a cursos de natación y a las piscinas de verano.

La prevención es importante
La mejor manera de evitar el contagio es la prevención y para ello es preciso explorar el cabello todos los días, principalmente en la nuca, detrás de las orejas y en el nacimiento del pelo en la frente. Para esta revisión resulta muy útil la lendrera -peine de múltiples púas muy próximas entre sí-, preferentemente de metal, ya que también arrastra piojos y liendres. 

Se debe lavar el cabello unas tres veces por semana, con champú suave y realizar un cepillado intenso a diario, además de concienciar a los peques para que no compartan cepillos, gomas, diademas, horquillas y gorras. El uso de líquidos o champús antipiojos para su prevención no ha demostrado ser eficaz y además pueden dañar el cuero cabelludo infantil y crear resistencias.

Qué hacer cuando ya se ha producido el contagio
Una vez que los piojos han invadido la cabeza, el síntoma característico es el picor del cuero cabelludo por las pequeñas mordeduras que producen, así que un signo de alarma es el rascado frecuente. Para su erradicación es preciso lavar todos los útiles del cabello, ropa de cama, toallas, gorros, etc con agua a 60º. Se deberá comprar en la farmacia un líquido antiparásitos y aplicarlo tal y como se especifica en las instrucciones para, a continuación, pasar el peine multipúas mechón por mechón con el fin de desprender las liendres, ya que estos productos matan al parásito pero no las liendres, que deben ser eliminadas manualmente. Poner en el pelo, sobre todo si es largo, una buena cantidad de suavizante capilar o mascarilla facilitará esta labor. Todo este proceso se debe repetir a los 7-10 días según la marca del antiparasitario. A continuación se deben lavar bien los cepillos, peines y accesorios para el pelo con el mismo líquido o con vinagre. También se puede acudir a un centro especializado que acaba con los piojos mediante su deshidratación, método menos dañino para el cabello, pero bastante caro.

Para prevenir la reaparición de estos parásitos es aconsejable pasar al menos una vez por semana la lendrera. 

Como remedios naturales puede resultar eficaz añadir unas gotas de aceite esencial de árbol de té en el champú y preferentemente en acondicionadores que no precisan aclarado, o un chorrito de vinagre en el agua de aclarado. 

Es importante no utilizar productos erradicadores si no hay infestación porque se crean resistencias.