Valdemoro mantiene viva la memoria de Miguel Ángel Blanco

El Ayuntamiento de Valdemoro celebró ayer un acto en recuerdo a Miguel Ángel Blanco, cuando se cumplen 21 años de su secuestro y asesinato a manos de ETA, que tuvo lugar el 12 de julio.
Fecha: 13 de Julio de 2018

El homenaje al concejal de Ermua tuvo lugar en el parque que Valdemoro dedicó a su memoria y a él acudieron, además del alcalde y otros miembros del equipo de Gobierno y de la Corporación municipal, representantes de Guardia Civil y Policía Local, de distintas asociaciones locales además de numerosos vecinos. 

El acto comenzó a las 22.30 h. con una visita al mural con la efigie del homenajeado firmado por la autora local May así como a las imágenes de los talleres donde los niños y niñas de La Morada elaboraron los broches y marca páginas con mensajes relativos a la paz que repartieron entre los asistentes. 

A continuación, los portavoces de los distintos grupos políticos con representación en el Ayuntamiento dieron lectura a un manifiesto que comenzó recordando aquellos días de julio de 1997  "en los que de nada sirvió la exigencia de todo un país hastiado del terrorismo que intentó salvar la vida de un joven concejal de 29 años, mostrando una unidad y una firmeza democrática inéditas hasta entonces sin ceder en ningún momento al chantaje de los asesinos" . El manifiesto recogía la importancia de continuar unidos contra el totalitarismo y que "el ejemplo de Miguel Ángel sigue siendo válido 21 años después porque la violencia, tenga el origen que tenga, no es aceptable en una sociedad avanzada y democrática como la nuestra". 

El alcalde, Serafín Faraldos, cerró la lectura señalando la necesidad de celebrar actos de homenaje a Miguel Ángel Blanco y a todas las víctimas del terrorismo "para reafirmar la importancia de una Memoria colectiva que nos haga más libres y capaces de resistir las adversidades como una sociedad, un país y un mundo de los que podamos sentirnos orgullosos".

El acto con el que el Ayuntamiento quiere mantener viva la memoria de Miguel Ángel Blanco finalizó con la colocación de una corona de laurel en el monolito del parque y con unos minutos de silencio mientras sonaba la pieza El canto de los pájaros de Pau Casals.

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